Descripción Colonial, Libro Segundo

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El puerto de Buenos Aires, de pocos años á esta parte se ha tornado á poblar, respecto de la contratacion que hay del Brasil con el Rio de la Plata y Tucumán; dicen distar de la boca del rio treinta leguas, ó pocas menos. No tiene servicio de indios, que si lo tuviera hobiera crecido mucho, y por esta razon se despobló este pueblo de Buenos Aires lo mismo que la fortaleza llamada de Gaboto. Tiene el rio por aquí más de tres leguas de ancho, y la boca más de diez; cuando se despobló no pudieron los españoles traer consigo particularmente los caballos y yeguas sin que dejasen algunos.

Este ganado se ha multiplicado tanto en aquellos llanos que á los chapetones les parece montañas de árboles, y así cuando caminan y no hay un arbolillo tamaño como el dedo paraleno, viendo las manadas dicen: ¿Pues aquella no es montaña? vamos allá á cortar leña, y son las manadas de los caballos y yeguas. Salen á caza dellos como á venados; están gordos, que al primer apretón quedan estancados; á los que son potros atan, doman y hácenlos caballos; he visto en Córdoba muy buenos caballos destos. Pero con ser este paraje á su tiempo muy frio se crian muchas víboras. Los venados en todo el Rio de la Plata son muy grandes y no de menores aspas; las pieles curan y hacen dellas cueras que parecen de ante, y algunos por de ante las venden. En el camino de Córdoba á Buenos Aires, y desde Santa Fee por tierra, es necesario ir muy apercebidos de armas y arcabuces, y en las dormidas velarse, porque salen algunas veces indios cazadores de venados, y fácilmente se atreven contra los nuestros; sus armas son arco y flecha, como los Chiriguanas, y demás desto usan de unos cordeles, en el Perú llamados aillos, de tres ramales, en el fin del ramal una bola de piedra horadada por medio, por donde entra el cordel; estas arrojan al caballo que va corriendo, y le atan de pies y manos con la vuelta que dan las bolas, y dan con el caballo y caballero en tierra, sin poderse menear; destos aillos usan para los venados; pónense en paradas, y como va el venado corriendo lo ailla fácilmente.

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