Explore "Descripción Colonial, Libro Segundo" by Reginaldo de Lizárraga on Textopian. Read with annotations and highlights.
En esta misma ciudad salieron ocho indios chiriguanas, no llegaron á diez, á besar las manos al Visorrey don Francisco de Toledo; alegróse dello, recibióles muy bien y agasajóles, y fingidamente (como es su costumbre) le dijeron no querian ya más guerra ni enemistad con los cristianos, ni les hacer mal en las chácaras, como dos años antes lo habian hecho, sino toda paz y concordia, á lo cual salian para que si Su Excelencia la queria admitir, volverian á sus tierras y traerian curacas y indios principales con quien se asentase.
El Visorrey admitió su demanda y envió con algunos dellos, quedando otros como en rehenes de que no harian mal, á un soldado, por nombre Mosquera, mestizo del Rio de La Plata, hombre de bien, y en la lengua chiriguana, y en la nuestra, bien experto; entre los Chiriguanas que quedaron fué un muchachon de 18 á 20 años, que se comenzó á hacer medio chocarrero, á quien, aunque no le baptizaron, llamaron en palacio don Francisquillo; vistiéronle como á español, y entraba é salia en palacio, y comenzaba á gorjear en nuestra lengua, agudo y vivo como un fuego; fué Mosquera y volvió, y con él más de treinta naturales, Chiriguanas como veinte, y los demás de servicio indios Chaneses, y entrellos dos Chiriguanas más principales, el uno llamado Marucare y el otro por excelencia Inga Condorillo, y otro indio de nacion Chicha, que confinan con estos Chiriguanas, de los cuales habemos tractado y habemos de tornar á tractar cuando prosiguiéremos el camino de Talina á Tucumán; este indio se llamaba Baltasarillo, baptizado, á quien desde niño le crió en este reino el capitan Baltasar Velazquez, hombre principal y rico, teniendo á su cargo las haciendas de Hernando Pizarro, de cuyo repartimiento era este indio, porque las Chichas eran de Hernando Pizarro, digo de su encomienda; bien dispuesto y en la lengua general y en la nuestra bien ladino. No le pareciendo bien vivir como cristiano, ni en su natural, se pasó á los Chiriguanas, y habia ya tomado sus costumbres, y los capitaneaba contra nosotros y contra su propia nacion y sangre.