Explore "La Madre Naturaleza" by Emilia Pardo Bazán on Textopian. Read with annotations and highlights.
Si vale decir verdad, cuando salió del caserón solariego como alma que lleva el diablo, por no oír la retahíla de palabrotas y berridos con que don Pedro contestó a su arenga, no sabía el comandante ni hacia dónde dirigirse ni a qué santo encomendarse para cumplir el programa de encontrar a su sobrina. La hora era además tan cruel y el calor tan intolerable, que sólo estando a mal con la vida podía nadie echarse a andar por los senderos calcinados. Estarían cayendo las dos de la tarde, el momento en que los habitantes así racionales como irracionales de los Pazos se aprestaban a gozar las delicias de la siesta, tendiéndose cuál panza arriba, cuál de costado para roncar; despatarrados los gañanes sobre los haces de paja, y estirados en completa inmovilidad los perros, sacudiendo solamente una oreja cuando se les posaba encima importuna mosca.Por vivo que fuese el celo de Gabriel, comprendió la locura de salir a descubierta en momentos semejantes, e instintivamente buscó una sombra donde guarecerse y consultar consigo mismo. Dio consigo en la linde del soto, al pie de un castaño, si no de los más altos, de los más acopados y frondosos, sobre cuyas flores caídas, que mullían dobladamente el tapiz de manzanilla y grama, encontró buen recostadero.-No hay remedio… -comenzó a devanar Gabriel. Yo corto por lo sano… El animal de mi cuñado, tengo que reconocerlo, no ve esto que veo yo… Es que si lo viese y viéndolo lo consintiese… nada, cuatro tiros.-Y yo, ¿qué veo, en resumen? ¿Tiene fundamento, tiene cuerpo, tiene base esta idea? ¡No, y renó! Aquí no hay más que una cuestión de conveniencias desatendidas… impremeditaciones e ignorancias de una montañesilla inexperta… bárbara indiferencia, atroz descuido de un hombre zafio y adocenado… fatalidades de educación, de medio ambiente… -No puede negarse que mi venida aquí ha sido providencial. El abandono en que está la niña, hija de mi pobre Nucha, clama al cielo… Debí enterarme antes, mucho antes. He dejado pasar años sin tomarme la molestia… Bien, yo no podía tampoco suponer… ¡Qué calor! Comprendo a los japoneses…