Explore "Paternidad" by André Theuriet on Textopian. Read with annotations and highlights.
Al poner Francisco Delaberge la palabra «urgente» en su informe dirigido a la Administración esperaba recibir una pronta respuesta. Los días que se pasaron aguardando la decisión ministerial pareciéronle tanto más largos por cuanto vivía muy solitario en la hospedería del "Sol de Oro".
La señora Miguelina se había hecho invisible de nuevo y parecía poner cada vez más empeño en esconderse. El mismo Simón Princetot, hacia el cual sentíase atraído y con quien le hubiera gustado conversar, no manifestaba grandes deseos de continuar las relaciones empezadas en Rosalinda. También se escondía. El inspector general no quería acusarle a él de reserva tan extremada; sospechaba más bien que la señora Princetot había procurado alejar de él a su hijo y quitarle así todo pretexto de nuevas entrevistas. Estas ofensivas y misteriosas precauciones mantenían en el espíritu de Delaberge la enervante inquietud que tanto le hacía sufrir desde su conversación con Miguelina.