Explore "La garduña de Sevilla y anzuelo de las bolsas" by Alonso de Castillo Solórzano on Textopian. Read with annotations and highlights.
Se da fin á la novela; Jaime se descubre á Rufina; entre los dos tratan de robar á Crispín; lo verifícan; marchan á Madrid, en donde se casan; prenden y ahorcan á Crispín; sorprenden en un hurto á Garay y es sentenciado á galeras, en donde acaba la vida.
Señores míos, yo he salido de casa con intento de averiguar, con amigos de Sevilla, la verdad de lo que á don Pedro se le imputa, y no los he hallado; pero cuando los hallara, pudiera ser que no hubiera llegado á su noticia este empleo, que Sevilla es gran ciudad, y hay barrios tan distantes unos de otros, que es como estar en dos lugares separados; lo que yo acabo de averiguar en este punto es que don Pedro ha dado palabra de esposo á una dama de Toledo, de quien fué huésped en un cigarral suyo, cuando le despojaron ladrones; y demás desto tiene á cargo su honor. Esto lo dice la misma dama de quien fui enviado á llamar, y lo confirma esta cédula, firmada de su nombre, que no podrá negar, pues todos conocemos su letra. Puso la cédula en manos de don Rodrigo, y luego en las de don Pedro, sin fiársela de ellas, con que el uno y otro quedaron absortos, y don Pedro descubrió en su turbación su delito, si bien juraba no haber dado tal cédula con nombre suyo, sino con otro supuesto. Como don Rodrigo sabía el caso, era quien más afeaba la culpa del primo, por donde don Juan le dijo así: