Explore "La Negra Angustias" by Francisco Rojas González on Textopian. Read with annotations and highlights.
Los rayos del sol maduro se descolgaban por el techo del jacal del Juzgado e iban a estrellarse sobre el suelo de tierra húmeda y compacta, formando manchas de oro.
El profesor De la Reguera abrió los ojos, estiró sus brazos con voluptuosidad, y antes de ordenar sus ideas buscó maquinalmente el cuerpo tibio e inquieto cerca del cual pasó la más extraordinaria noche de su vida; pero el lugar que había ocupado la Angustias estaba vacío. Manuel suspiró hondo, entornó los ojos y en dulce somnolencia se puso a hacer un estudio de su situación.