Explore "La Divina comedia" by Dante Alighieri on Textopian. Read with annotations and highlights.
Caminando ya el Sol hacia la noche, parecía quedarle por recorrer tanto espacio como el que media entre el principio del día y el punto donde aquel señala el término de la hora de tercia en la esfera, que, cual niño inquieto, se mueve continuamente: allí era ya la tarde, y aquí media noche. Los rayos solares nos herían de lleno en el rostro, porque habíamos dado tal vuelta en derredor de la montaña, que íbamos directamente hacia el Ocaso; cuando sentí que el resplandor deslumbraba mis ojos mucho más que antes; y siéndome desconocida la causa, me quedé estupefacto: levanté las manos, y me formé con ellas una sombrilla encima de las cejas, que es el preservativo contra el exceso de luz.
Como cuando en el agua o en un espejo rebota el rayo luminoso, elevándose al lado opuesto de idéntica manera que desciende, y desviándose por ambas partes a igual distancia de la caída de la piedra, según demuestran la experiencia y el arte, así me pareció ser herido por una luz que delante de mí se reflejaba; por lo cual aparté de ella presurosamente los ojos.