
La novela sigue la historia de un hombre que regresa a su ciudad natal después de una larga ausencia y se encuentra con que su infancia ha sido distorsionada por la memoria. A medida que avanza la narrativa, el lector descubre que la realidad es más compleja y contradictoria de lo que inicialmente parecía. La novela explora temas como la identidad, la memoria y la percepción de la realidad.
By Carlos Fuentes · First published 1968 · Genre: Literary Fiction, Modernist, Social Commentary · 30 chapters · 217,481 words
Mi nombre es Ixca [6] Cienfuegos [7]. Nací y vivo en México, D. F. [8] Esto no es grave. En México [9] no hay tragedia: todo se vuelve afrenta. Afrenta, esta sangre que me punza como filo de maguey [10]. Afrenta, mi parálisis desenfrenada que todas las auroras tiñe de coágulos. Y mi eterno salto mortal hacia mañana. Juego, acción, fe -día a día, no solo el día del premio o del castigo: veo mis poros oscuros y sé que me lo vedaron abajo, abajo, en el fondo del lecho del valle [11]. Duende de Anáhuac [12] que no machaca uvas -corazones; que no bebe licor, bálsamo de tierra -su vino, gelatina de osamentas; que no persigue la piel alegre: se caza a sí mismo en una licuación negra de piedras torturadas y ojos de jade opaco. De hinojos, coronado de nopales [13], flagelado por su propia (por nuestra) mano. Su danza (nuestro baile) suspendida de un asta de plumas [14], o de la defensa de un camión [15], muerto en la guerra florida [16], en la riña de cantina [17], a la hora de la verdad: la única hora puntual. Poeta sin conmiseración, artista del tormento, lépero [18] cortés, ladino [19] ingenuo, mi plegaria desarticulada se pierde, albur [20], relajo [21]. Dañarme, a mí siempre más que a los otros: ¡oh derrota mía, mi derrota, que a nadie sabría comunicar, que me coloca de cara frente a los dioses que no me dispensaron su piedad, que me exigieron apurarla hasta el fin para saber de mí y de mis semejantes! ¡Oh faz de mi derrota, faz inaguantable de oro sangrante y tierra seca, faz de música rajada y colores turbios! Guerrero en el vacío, visto la coraza de la bravuconada; pero mis sienes sollozan, y no cejan en la búsqueda de lo suave: la patria, el clítoris, el azúcar de los esqueletos [22], el cántico frisado, mímesis de la bestia enjaulada. Vida de espaldas, por miedo a darlas; cuerpo fracturado, de trozos centrífugos, gimientes de enajenación, ciego a las invasiones. Vocación de libertad que se escapa en la red de encrucijadas sin vértebra. Y con sus restos mojamos los pinceles, y nos sentamos a la vera del camino para jugar con los colores. Al nacer, muerto, quemaste tus naves para que otros fabricaran la epopeya con tu carroña; al morir, vivo, desterraste una palabra, la que nos hubiera ligado las lenguas en las semejanzas. Te detuviste en el último sol [23], después, la victoria azorada inundó tu cuerpo hueco, inmóvil, de materia, de títulos, de decorados. Escucho ecos de atabales [24] sobre el ruido de motores y sinfonolas [25], entre el sedimento de los reptiles alhajados. Las serpientes, los animales con historia, dormitan en tus urnas. En tus ojos, brilla la jauría de soles del trópico alto. En tu cuerpo, un cerco de púas. ¡No te rajes [26], manito [27]! Saca tus pencas, afila tus cuchillos, niégate, no hables, no compadezcas, no mires. Deja que toda tu nostalgia emigre, todos tus cabos sueltos; comienza, todos los días, en el parto. Y recobra la llama en el momento del rasgueo contenido, imperceptible, en el momento del organillo [28] callejero, cuando parecería que todas tus memorias se hicieran más claras, se ciñeran. Recóbrala solo. Tus héroes no regresarán a ayudarte. Has venido a dar conmigo, sin saberlo, a esta meseta [29] de joyas fúnebres. Aquí vivimos, en las calles se cruzan nuestros olores, de sudor y páchuli, de ladrillo nuevo y gas subterráneo, nuestras carnes ociosas y tensas, jamás nuestras miradas. Jamás nos hemos hincado juntos, tú y yo, a recibir la misma hostia; desgarrados juntos, creados juntos, solo morimos para nosotros, aislados. Aquí caímos. Qué le vamos a hacer [30]. Aguantarnos, mano. A ver si algún día mis dedos tocan los tuyos. Ven, déjate caer conmigo en la cicatriz lunar de nuestra ciudad, ciudad puñado de alcantarillas, ciudad cristal de vahos y escarcha mineral, ciudad presencia de todos nuestros olvidos, ciudad de acantilados carnívoros, ciudad dolor inmóvil, ciudad de la brevedad inmensa, ciudad del sol detenido, ciudad de calcinaciones largas [31], ciudad a fuego lento, ciudad con el agua al cuello [32], ciudad de letargo pícaro, ciudad de los nervios negros, ciudad de los tres ombligos [33], ciudad de la risa gualda [34], ciudad del hedor torcido, ciudad rígida entre el aire y los gusanos, ciudad vieja en las luces, vieja ciudad en su cuna de aves agoreras, ciudad nueva junto al polvo esculpido, ciudad a la vera del cielo gigante, ciudad de barnices oscuros y pedrería, ciudad bajo el lodo esplendente, ciudad de víscera y cuerdas, ciudad de la derrota violada (la que no pudimos amamantar a la luz, la derrota secreta), ciudad del tianguis [35] sumiso, carne de tinaja, ciudad reflexión de la furia, ciudad del fracaso ansiado, ciudad en tempestad de cúpulas, ciudad abrevadero de las fauces rígidas del hermano empapado de sedy costras, ciudad tejida en la amnesia, resurrección de infancias, encarnación de pluma, ciudad perra, ciudad famélica, suntuosa villa, ciudad lepra y cólera hundida, ciudad. Tuna incandescente. Águila sin alas. Serpiente de estrellas [36]. Aquí nos tocó. Qué le vamos a hacer. En la región más transparente del aire [37].
La región más transparente is listed on Textopian as a novel by Carlos Fuentes, dated 1968 CE.
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