
"Elegía" presenta a una mujer andaluza contemplada en una tarde luminosa de diciembre, descrita con una carga sensual y trágica: su carne se compara con nardo marchito y se subraya "el sexo potente sobre tu mirada". El poema insiste en la contradicción de su cuerpo: aunque posee una pasión hambrienta y un vientre capaz de fecundidad, ese vientre alberga solo una araña que teje "el velo infecundo" de una entraña nunca florecida. Ella guarda en sus manos la madeja de ilusiones ya muertas, y en su alma convive el deseo de besos de fuego con un anhelado amor de madre que sueña con cunas y nanas, imágenes que nunca se cumplirán. Se la invoca como figura capaz, en potencia, de la fecundidad de Ceres o de la propia Virgen María, pero se anuncia su destino: se marchitará como la magnolia, sin que nadie bese sus muslos ni toque su cabellera. Se la nombra "mujer potente de ébano y de nardo", con aliento de biznagas, comparada con Venus del mantón de manila, conocedora del vino de Málaga y la guitarra, y también "cisne moreno" cuyo entorno se puebla de saetas, naranjas y claveles rojos que perfuman nidos ya marchitos. Se la llama "mártir andaluza", condenada a no ser fecundada, cuando sus besos debieron darse bajo una parra, en el silencio nocturno junto al agua estancada. El tiempo avanza sobre ella: se le agrandan las ojeras, el cabello negro se le vuelve de plata, los senos pierden firmeza y la espalda comienza a curvarse. Se la describe como virgen dolorosa, maternal y ardiente, con todas las estrellas del cielo clavadas en un corazón ya sin esperanza, y se la convierte en espejo de una Andalucía que sufre pasiones gigantescas en silencio, mecidas por abanicos y mantillas, con temblores de sangre y nieve y arañazos rojos causados por miradas ajenas. Ella se aleja entre la niebla del otoño, aún virgen, comparada con Inés, Cecilia y Clara, siendo en esencia una bacante que habría podido danzar coronada de pámpanos verdes y vid. Su tristeza inmensa revela una vida rota y fracasada, marcada por la monotonía de un ambiente pobre: ver pasar a la gente desde su ventana, oír la lluvia sobre la amargura de la vieja calle provinciana, mientras a lo lejos suenan turbias y confusas unas campanadas. En vano escucha los acentos del aire: nunca llega a su oído la dulce serenata esperada, y sigue mirando anhelante tras los cristales. Se señala la honda tristeza que sentirá en su pecho ya cansado y exhausto al experimentar, tardíamente, la pasión de una niña recién enamorada. El poema cierra con la visión de su cuerpo yendo a la tumba intacto de emociones, mientras sobre la tierra oscura brota una alborada: de sus ojos saldrán dos claveles sangrientos y de sus senos, rosas blancas como la nieve. Su gran tristeza partirá con las estrellas, convertida ella misma en otra estrella capaz de herirlas y eclipsarlas.
By Federico García Lorca · First published 1921 · Genre: Elegy, Lyric Poetry, Modernism · 763 palabras
_Diciembre de 1918_ / (GRANADA)
Como un incensario lleno de deseos, / Pasas en la tarde luminosa y clara / Con la carne obscura de nardo marchito / Y el sexo potente sobre tu mirada.
poesía lírica · Andalucía · Granada · provincia · infertilidad · deseo insatisfecho · maternidad negada · envejecimiento · sufrimiento femenino · sexualidad negada · soledad · melancolía
Elegía figura en Textopian como poema de Federico García Lorca, con fecha de 1921 d. C.
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