Rima XI

Rima XI de Gustavo Adolfo Bécquer (1871)

La Rima XI de Gustavo Adolfo Bécquer presenta un diálogo entre tres figuras femeninas y un poeta o voz masculina que rechaza las dos primeras para abrazar finalmente a la tercera, que resulta ser inalcanzable. La primera figura que se presenta ante el poeta es una mujer ardiente y morena, que se describe a sí misma como el símbolo de la pasión. Su alma rebosa de ansias de goces terrenales y sensoriales, y se ofrece al poeta con plena confianza en su atractivo físico y en la intensidad de sus sentimientos. Sin embargo, el poeta la rechaza con una negativa rotunda y breve: no es a ella a quien busca. La segunda figura que aparece es una mujer de frente pálida y trenzas de oro, que encarna la ternura y la dulzura. Esta mujer promete dichas sin fin y presenta un tesoro de ternura genuina como su mayor virtud. Es la imagen de la perfección convencional, delicada y luminosa. Pero tampoco es a ella a quien llama el poeta. La respuesta vuelve a ser una negativa clara y sin contemplaciones. La tercera figura es radicalmente distinta a las anteriores. No ofrece pasión ni ternura, sino que se define a sí misma como un sueño, un imposible, un fantasma vano hecho de niebla y luz. Es incorpórea e intangible, y ella misma advierte que no puede amar al poeta, pues su naturaleza la hace inaccesible a cualquier vínculo real. Paradójicamente, es precisamente ante esta declaración cuando el poeta responde con el único arrebato de emoción del poema: le pide que venga, que sea ella quien acuda a él. El poema se estructura, por tanto, como una gradación ascendente hacia lo imposible. Bécquer construye un esquema tripartito en el que las dos primeras figuras representan formas de amor posible y real, tanto el amor pasional como el amor tierno y estable, mientras que la tercera representa el ideal poético inasible. El rechazo de las primeras y la atracción irresistible hacia la última ilustran la concepción becqueriana del amor y de la poesía como búsqueda de lo inalcanzable, de aquello que no puede materializarse nunca del todo. Esta rima es una de las más conocidas y representativas del autor sevillano, y condensa de manera brillante la estética romántica tardía que caracteriza toda su obra lírica. En ella se refleja la tensión entre lo real y lo ideal, entre lo tangible y lo eterno, que recorre las Rimas en su conjunto. El poeta no desea lo que puede tener, sino aquello que por su propia naturaleza escapa a toda posesión. La belleza suprema, la inspiración poética, el amor absoluto, son entidades que existen solo en el ámbito del sueño y la aspiración, y que se desvanecen en el momento en que se intenta aprehenderlas. El uso del diálogo dramático dota al poema de una gran viveza y dinamismo, y la brevedad de las respuestas del poeta contrasta con la extensión de las autopresentaciones de las tres figuras, lo que subraya la seguridad y la decisión del yo lírico en sus elecciones. La musicalidad del poema, lograda mediante la repetición de estructuras sintácticas y la rima consonante, contribuye a fijar en la memoria del lector su mensaje central: el verdadero objeto del deseo poético es siempre aquello que no puede poseerse.

By Gustavo Adolfo Bécquer · First published 1871 · Genre: Romantic Poetry, Love Poetry, Lyric Poetry · 105 palabras

Primeras líneas

-Yo soy ardiente, yo soy morena, yo soy el símbolo de la pasión; de ansia de goces mi alma está llena;

¿a mí me buscas? -No es a ti, no.

-Mi frente es pálida; mis trenzas, de oro; puedo brindarte dichas sin fin; yo de ternura guardo un tesoro;

¿a mí me llamas? -No, no es a ti.

Qué documenta esta página de Textopian

Rima XI figura en Textopian como poema de Gustavo Adolfo Bécquer, con fecha de 1871 d. C.

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poesía · romanticismo · amor ideal · amor imposible · idealización · mujer · deseo · ensueño · misterio · belleza · inaccesibilidad · imaginación

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