La Rima XXVII de Gustavo Adolfo Bécquer es un poema lírico en el que el yo poético contempla a una mujer amada mientras duerme, expresando con intensidad la devoción y el amor que siente hacia ella. El poema se estructura en torno a una contraposición central entre dos estados de la amada: el estar despierta y el estar dormida. Cuando la mujer está despierta, el poeta confiesa que tiembla al mirarla, pues su presencia viva, activa y radiante le produce una especie de sobrecogimiento o turbación que le impide sostenerle la mirada con calma. En cambio, cuando ella duerme, el poeta se atreve a contemplarla libremente, protegido por la distancia que impone el sueño. A lo largo de las estrofas, el poeta compara los rasgos y gestos de la amada en ambos estados. Despierta, su sonrisa muestra labios inquietos que se asemejan a relámpagos de grana sobre un cielo de nieve, imagen que transmite viveza, movimiento y una belleza casi deslumbrante. Dormida, esa misma sonrisa se convierte en una expresión leve y suave, comparable al rastro luminoso que deja un sol al morir, es decir, una belleza más apacible, melancólica y accesible. Los ojos de la amada, cuando está despierta, brillan y resplandecen como la onda azul del mar cuando el sol hiere su cresta con destellos. Cuando duerme, a través de sus párpados cerrados se filtra una luz tranquila y templada, como la que desprende una lámpara transparente, imagen que evoca calidez, intimidad y serenidad. También la voz de la amada es objeto de comparación poética. Despierta, sus palabras vibrantes suenan como lluvia de perlas que se derrama en torrentes dentro de una copa dorada, metáfora que alude a la riqueza y musicalidad de su habla. Dormida, el suave y acompasado murmullo de su respiración se transforma para el poeta en un poema secreto que solo su alma enamorada es capaz de comprender y descifrar. El poema culmina con dos gestos muy significativos del poeta que ilustran hasta qué punto su amor lo lleva a proteger el sueño de la amada. Por un lado, se coloca la mano sobre el corazón para silenciar su propio latido y evitar que el sonido turbe la calma solemne de la noche. Por otro lado, cierra las persianas del balcón para que el resplandor de la aurora no penetre y la despierte. Ambos gestos revelan una entrega absoluta, casi silenciosa y sacrificial, en la que el propio poeta se anula para preservar la paz de la mujer amada. El estribillo que se repite al final de cada sección, la palabra «¡Duerme!», funciona como una invocación tierna y protectora, un ruego que el poeta dirige a la amada para que permanezca en ese estado de reposo que a él le permite contemplarla sin el temor o la agitación que le provoca su presencia despierta. Este recurso rítmico y estructural refuerza la musicalidad del poema y le otorga un tono de canción de cuna o nana, íntima y delicada. En conjunto, la Rima XXVII es una celebración lírica de la belleza femenina y del amor contemplativo, en la que Bécquer opone lo deslumbrante y lo apacible, lo activo y lo sereno, para mostrar que el amor verdadero no solo resiste la intensidad de la presencia sino que también encuentra en la quietud y el silencio una forma igualmente profunda de comunión con el ser amado.
By Gustavo Adolfo Bécquer · First published 1871 · Genre: Romantic Poetry, Love Poetry, Lyric Poetry