
«Las interesantísimas señoras» es un cuadro de costumbres en el que Pereda retrata con ironía mordaz la mecánica social de un pueblo costero —Santander— ante la aparición de dos mujeres desconocidas: una rubia y otra morena, ambas elegantes, llamativas y completamente enigmáticas. Desde su llegada, las dos forasteras desencadenan una oleada de conjeturas entre los habitantes. Nadie sabe quiénes son, de dónde vienen, ni dónde viven. Se las ha visto acompañadas por un inglés, lo que lleva a suponer que son inglesas; pero alguien las oyó hablar castellano con acento andaluz, y la hipótesis cambia. Pronto circulan teorías que las convierten en princesas rusas de viaje por Europa, en esposas de comerciantes ausentes, o en simples aventureras de oscuro origen. El velo que cubren sus rostros alimenta la especulación masculina sobre si su belleza es natural o cosmética, cuestión que el narrador resuelve con sarcasmo: puesto que todas las mujeres se pintan, el dato no sirve de nada. La sociedad femenina del pueblo, inicialmente hostil, vacila cuando se rumorea que las desconocidas tienen crédito abierto en una respetable casa de comercio. La solvencia económica —o su mera apariencia— comienza a ablandar la repugnancia de las damas locales. Se las ve en el teatro, en la iglesia, en el baile campestre. No aceptan invitaciones de baile, lo que unos leen como altivez y otros como distinción. La incógnita sobre qué socio les facilitó la entrada al baile no se resuelve. El punto de inflexión llega cuando un forastero veterano y cosmopolita —conocedor de tipos y costumbres— las saluda con familiaridad desenvuelta, golpeando el vestido de la rubia con su bastón. Los curiosos lo asedian a preguntas. Él da una respuesta brevísima que los deja atónitos. Desde ese día se las mira como a «gente conocida», pero paradójicamente, cuanto más se integran en el trato social, menos atención se les dispensa. La curiosidad se extingue en la misma medida en que el misterio se disipa. El relato concluye con el eclipse total de las dos protagonistas: han pasado de ser astros de primera magnitud a figuras difícilmente distinguibles en un palco de segunda fila o en los muelles donde llegan barcos de indianos. La sociedad las ha clasificado, y una vez clasificadas, han dejado de interesar. La intención de Pereda es claramente satírica. El texto desnuda con precisión el funcionamiento de la moral provinciana: lo que mueve al pueblo no es la virtud ni el juicio, sino la apariencia, el rumor y el misterio. Las dos mujeres no cambian en ningún momento —son las mismas al principio que al final—; lo que cambia es la información que la sociedad cree tener sobre ellas, y esa información, verdadera o falsa, determina su valor social. Pereda apunta también a la hipocresía del escrutinio: los hombres las desean y las siguen; las mujeres las desprecian y las imitan. Todos las juzgan sin conocerlas, y cuando creen conocerlas, pierden el interés.
By José María de Pereda · First published 1877 · Genre: Realism, Psychological Fiction, Social Satire · 1175 palabras
Generalmente son dos: rubia la una, morena la otra; pero esbeltas y garridas mozas ambas. Arrastran las sedas y los tules como una tempestad las hojas de otoño. De aquí que unos las crean elegantísimas, y otros charras y amaneradas. Pero lo cierto es que los otros y los unos se detienen para verlas pasar, y las ceden media calle, como cuando pasa el rey.
Como nadie las conoce en el pueblo, las conjeturas sobre procedencia, calidad y jerarquía, no cesan un punto.
Las interesantísimas señoras figura en Textopian como cuento de José María de Pereda, con fecha de 1877 d. C.
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novela · realismo · costumbrismo · sátira social · sociedad burguesa · alta sociedad · vida urbana · España del siglo XIX · crítica de costumbres · ironía · humor · relaciones sociales