
El poema "Sed de amor", de José Virgilio Salazar, comienza con la llegada de la lluvia que cae del cielo en blancas gotas y bautiza así la tierra, mientras la atmósfera entera se alborota y el agua humedece la sedienta grama. Esta imagen inicial presenta a la naturaleza en un momento de renovación: la lluvia que se derrama desde lo alto responde a una sed previa del paisaje, representada en la grama que llevaba tiempo esperando ese riego. Ante ese derramarse del agua desde el cielo, la naturaleza reacciona con vida propia: un ave se agazapa tras la rama justo cuando el agua se esparrama en el cielo, buscando refugio del aguacero que se avecina. Sin embargo, lejos de quedar en silencio o de mostrarse atemorizada, desde ese refugio entona un trino de armoniosa nota, un canto que hace todavía más hermoso el panorama que rodea al hablante. Esta primera parte del poema construye así una escena externa, casi pictórica, de la lluvia cayendo sobre el paisaje, con la grama sedienta que por fin recibe el agua que esperaba y el ave que, en vez de asustarse ante la tormenta, convierte el momento en ocasión de canto, sumando su voz al rumor del agua y embelleciendo aún más el cuadro natural que se despliega ante los ojos del hablante. A partir de ahí el poema gira hacia el interior del hablante y su experiencia personal frente a ese mismo fenómeno. Aunque la lluvia sigue cayendo sobre el mundo exterior, su alma se declara de agua sedienta y de amor no llena: la lluvia física, por abundante que sea, no basta para saciar la sed que él lleva dentro, una sed que no es solo de agua sino, sobre todo, de amor. Por eso, mientras la lluvia continúa cayendo sin pausa, él sigue pensando en encontrar algún día a la persona amada, de modo que la sed anunciada en el título se revela como una sed afectiva, no meteorológica, que ninguna lluvia real, por copiosa que sea, logra calmar. El contraste entre la saciedad de la tierra, que recibe el agua que necesitaba, y la insatisfacción persistente del hablante, que sigue anhelando algo que el agua no puede darle, articula el núcleo emocional del poema. El poema cierra retomando la imagen del agua que lo envuelve en su rumor, es decir, el propio hablante reconoce que el sonido y la presencia constante de la lluvia lo rodean por completo, lo cercan casi físicamente con su ruido. Sin embargo, incluso envuelto en ese rumor de agua, él sigue anhelando que le caiga un día el copioso aguacero de tu amor: convierte así la lluvia real, concreta y sensorial, en metáfora de la lluvia de amor que desea recibir, deseando que ese amor llegue con la misma abundancia y la misma fuerza con que cae el aguacero sobre la tierra. La sed del título queda así resuelta poéticamente no en el agua que lo rodea, sino en la esperanza de un amor futuro tan copioso como la lluvia misma. El poema está fechado en San Tomé, el 9 de octubre de 1953.
By José Virgilio Salazar · First published 1976 · Genre: Romance, Literary Fiction, Contemporary Fiction · 141 palabras
Ya nos bautiza con sus blancas gotas / la lluvia que del cielo se derrama / y la atmósfera toda se alborota / humedeciendo la sedienta grama.
El ave tras la rama se agazapa / cuando el agua en el cielo se esparrama / y entona un trino de armoniosa nota / haciendo más hermoso el panorama.
Pero sigue lloviendo. el alma mía / de agua sedienta y de amor no llena / sigue pensando en encontrarte un día.
Y si el agua me envuelve en su rumor / sigo anhelando que me caiga un día / el copioso aguacero de tu amor.
Sed de amor figura en Textopian como poema de José Virgilio Salazar, con fecha de 1976 d. C.
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poesía · amor · romanticismo · pasión · deseo · sentimientos · nostalgia · soledad · melancolía · relaciones humanas · intimidad · sensualidad