Explore "Abaddón el exterminador" by Ernesto Sábato on Textopian. Read with annotations and highlights.
Puesto que no somos lo que éramos entonces, porque nuevas moradas se levantaron sobre los escombros de las que fueron destruidas por el fuego y el combate, o, ya solitarias, sufrieron el paso del tiempo, y apenas si de los seres que las habitaron perduran el recuerdo confuso o la leyenda, finalmente apagados u olvidados por nuevas pasiones y desdichas: la trágica desventura de chicos como Nacho, el tormento y muerte de inocentes como Marcelo.
Apoyado en el parapeto, oyendo el rítmico golpeteo del río a sus espaldas, volvió a contemplar Buenos Aires a través de la bruma, la silueta de los rascacielos contra el cielo crepuscular.