Explore "El sueño del celta" by Mario Vargas LLosa on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cuando, el último día de agosto de 1910, Roger Casement llegó a Iquitos después de seis semanas y pico de viaje agotador que los trasladó a él y a los miembros de la Comisión desde Inglaterra hasta el corazón de la Amazonia peruana, la vieja infección que le irritaba los ojos había empeorado, así como los ataques de artritis y su estado general de salud. Pero, fiel a su carácter estoico («senequista» lo llamaba Herbert Ward), en ningún momento del viaje dejó traslucir sus achaques y, más bien, se esforzó por levantar el ánimo a sus compañeros y ayudar los a resistir las penalidades que los aquejaban. El coronel R. H. Bertre, víctima de la disentería, tuvo que dar media vuelta a Inglaterra en la escala de Madeira. El que resistía mejor era Louis Barnes, conocedor de la agricultura Áfricana pues había vivido en Mozambique. El botánico Wal ter Folk, experto en el caucho, sufría con el calor y padecía neuralgias.
Seymour Bell temía la deshidratación y andaba con una botella de agua en la mano de la que bebía a sorbitos. Henry Fielgald había estado en la Amazonia un año antes, enviado por la Compañía de Julio C. Arana, y daba consejos sobre cómo defenderse de los mosquitos y las «malas tentaciones» de Iquitos.