Explore "El sueño del celta" by Mario Vargas LLosa on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cuando la puerta de la celda se abrió y vio en el umbral la gruesa silueta del sheriff, Roger Casement pensó que tenía visita -Gee o Alice, tal vez-, pero el carcelero, en vez de indicarle que se levantara y lo siguiera al locutorio, se lo quedó mirando de una extraña manera, sin decir nada. «Rechazaron la petición», pensó. Permaneció tumbado, seguro de que si se ponía de pie el temblor en las piernas lo haría desplomarse al suelo.
-¿Siempre quiere una ducha? -preguntó la voz fría y lenta del sheriff «¿Mi última voluntad? », pensó. «Después del baño, el verdugo».