El Evangelio de Nicodemo by Pierre Crépon — Read

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Los judíos, habiéndose enterado de que José había solicitado el cuerpo de Jesús, lo buscaron, así como también a los doce hombres que habían afirmado que Jesús no había nacido de fornicación, y Nicodemo y los otros, que habían comparecido ante Pilato y habían dado testimonio de las buenas obras de Jesús. Todos se habían ocultado, y sólo Nicodemo se presentó ante ellos, porque él era príncipe de los judíos, y les dijo: «¿Cómo habéis entrado en la sinagoga? ». Y ellos le respondieron: «¿Y tú? ¿Cómo has entrado en la sinagoga, si eres discípulo del Cristo? Que tengas, pues, tu parte con él en los siglos por venir». Y Nicodemo respondió: «Amén, amén, amén». Y José se presentó igualmente a ellos y les dijo: «¿Por qué estáis irritados contra mí, porque haya pedido a Pilato el cuerpo de Jesús? He aquí que lo he depositado en mi propia tumba, envuelto en un lienzo blanquísimo, y he colocado una gran piedra al lado de la gruta.

Habéis obrado mal contra el justo, al que habéis crucificado y atravesado a lanzadas». Los judíos, al oír esto, se abalanzaron sobre José y lo encerraron hasta que pasase el día del sábado. Y le dijeron: «En este momento, nada podemos hacer contra ti, porque es día de sábado. Sabemos que no eres digno de sepultura, y abandonaremos tu carne a los pájaros del cielo y a las bestias de la tierra». José respondió: «Esas palabras son semejantes a las de Goliat el soberbio, que se levantó contra el Dios vivo y que hirió a David. Dios ha dicho por boca del profeta: "Yo me reservaré la venganza". Y Pilato, endurecido en su corazón, se lavó las manos a plena luz, diciendo: "Soy inocente de la sangre de este justo". Y vosotros habéis respondido: "Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos". Y temo que ahora la cólera de Dios caiga sobre vosotros y sobre vuestros hijos, como vosotros dijisteis».

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