Sobre el fascismo by Antonio Gramsci — Read

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Todo Estado es una dictadura. Ningún Estado puede prescindir de un gobierno, constituido por un número restringido de hombres, que a su vez se organizan en torno a uno dotado de mayor capacidad y de mayor visión. Mientras sea necesario el Estado, mientras sea históricamente necesario gobernar a los hombres, cualquiera que sea la clase dominante, se planteará el problema de tener jefes, de tener un "jefe". El que los socialistas, los cuales dicen aún ser marxistas y revolucionarios, digan además que quieren la dictadura del proletariado, pero que no quieren la dictadura de los "jefes", que no quieren que el manilo se individualice, se personalice, que se diga, esto es, que se quiere la dictadura, pero que no se la quiere en la única forma en que es históricamente posible, sólo revela toda una orientación política, toda una preparación teórica "revolucionaria".

En la cuestión de la dictadura proletaria el problema esencial no es el de la personificación física de la función de mando. El problema esencial consiste en la naturaleza de las relaciones que los jefes o el jefe tienen con el partido de clase obrera, en las relaciones que existen entre este partido y la clase obrera: ¿son éstas puramente jerárquicas, o son de carácter histórico y orgánico? El jefe, el partido, son elementos de la clase obrera, son una parte de la clase obrera, representan sus intereses y sus aspiraciones más profundas y vitales, o son una excrecencia, o son una simple superposición violenta? ¿Cómo se ha formado este partido, cómo se ha desarrollado, mediante cuál proceso se ha llevado a cabo la selección de los hombres que lo dirigen? ¿Por qué se ha convertido en partido de la clase obrera? ¿Y ha sucedido esto por casualidad? El problema pasa a ser el de todo el desarrollo histórico de la clase obrera, que lentamente se constituye en la lucha contra la burguesía, registra algunas victorias y sufre muchas derrotas; y no sólo de la clase obrera de un solo país, sino de toda la clase obrera mundial, con sus diferencias superficiales aunque tan importantes en cada momento aislado, y con su sustancial mudad y homogeneidad.

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