Sobre el fascismo by Antonio Gramsci — Read

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[. ] Respecto al contenido de las tesis, quiero conocer su parecer, porque la falta de contacto directo con los acontecimientos italianos, que sólo conozco por la lectura de los diarios más importantes, me hace siempre temer Ja falacia de mis conclusiones. Diré brevemente lo que pienso.

Debemos insistir poco en el pasado, especialmente por lo que concierne a nuestro partido.[1] Aludiremos a la extrema confusión que se ha producido en Italia por el fenómeno fascista, determinado por la falta de unidad de la nación, por la disolución del Estado debido a la entrada en la vida histórica de enormes masas populares que no sabían contra quién luchar, por la debilidad de desarrollo del capitalismo que de hecho no ha sometido a su control la economía del país, porque existen aún en Italia un millón de artesanos y la inmensa mayoría de la agricultura es precapitalista. Por otra parte, la cuestión de las relaciones entre la ciudad y el campo se plantea en Italia, polla cuestión meridional, sobre una base netamente territorial, determinando el nacimiento de partidos autonomistas o de partidos como la democracia social, de tipo original. Esta confusión la usamos para explicar la incertidumbre de muchas actitudes del partido y de un cierto sectarismo que había paralizado al partido. La situación se ha aclarado, eso es indudable. El fascismo ha determinado su carácter. Las elecciones han permitido llevar la situación de los partidos a cierta claridad. Examen de los partidos pequeñoburgueses: popular y republicano para Italia septentrional y central, representantes de los campesinos y los artesanos, de la democracia social en el Mediodía, con sus apéndices de "nittismo", "amendolismo", etcétera; significado de la entrada en la lista de Orlando y De Nicola, santones meridionales que representan el intento del capitalismo burgués por encontrar una cierta unificación en el fascismo o por impedir que la unidad parezca quebrantada siquiera por un solo instante. Distinción entre fascismo y fuerzas burguesas tradicionales que no se dejan "ocupar": Corriere, Stampa, los bancos, el estado mayor, la Confederación General de la Industria. Estas fuerzas, que en el período 1921-22 aseguraron el triunfo del fascismo para evitar el derrumbe del Estado, vale decir que se crearon con el fascismo, aquellas fuerzas de masas populares que habían defeccionado en 1919-20 con la irrupción de las masas más elementales y pasivas en la vida histórica -estas fuerzas se resienten hoy por la situación internacional, son un aspecto italiano de la situación internacional, que tiende hacia la izquierda, por el reconquistado dominio de sí de la burguesía. Se producen dos corrientes: una, la de la Stampa, que plantea abiertamente la cuestión de la colaboración con los socialistas, que no sería siquiera ajena a un experimento MacDonald, en Italia, en las formas y modos que la situación italiana permite; la otra, la del Corriere, que está más apegada al conservadurismo burgués y que realizaría la alianza con los socialistas, pero sólo tras el paso de estos bajo muchas horcas caudinas. La Stampa, en una palabra, tiende a conservar la hegemonía septentrional piamontesa sobre Italia y, con tal de lograr su objetivo, no es contraria a hacer entrar a la aristocracia obrera en el sistema hegemónico. El Corriere tiene una concepción más italiana, más unitaria, -más comercial y menos industrial- de la situación, y así como apoyó a Salandra y Nitti, los dos primeros presidentes de gobierno meridionales (los sicilianos son meridionales, por así decirlo), lo mismo apoyaría a Amendola, o sea a un gobierno en el cual la pequeña burguesía meridional, y no la aristocracia obrera del norte, participe en las fuerzas realmente dominantes. ¿Cómo evolucionará la situación? El solo hecho de que el fascismo existe como gran organización armada, determina esta evolución. ¿Llegarán al golpe de Estado las fuerzas que he descrito? No lo creo. No tienen confianza en que los reformistas, en caso de golpe de Estado, sean capaces, participando en el gobierno, de frenar el movimiento de masas que inevitablemente se desencadenará. Los reformistas no han tenido el valor de unirse a estas fuerzas, que querían actuar en los meses de septiembre-octubre de 1922 y que confiaron al general Badoglio el encargo de abrir el fuego contra el fascismo. Cierto que los reformistas lo intentarán aún más hoy que los fascistas son más fuertes militarmente y tienen el gobierno en sus manos. Quizá Modigliani prácticamente y. Rigola teóricamente son los únicos dos reformistas favorables a tal situación [. ]

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