Explore "El Danubio" by Claudio Magris on Textopian. Read with annotations and highlights.
En Tulln el tiempo pincha, muerde, y la vida es una flecha arrojada hacia la nada, el irreversible proceso disipativo de que hablan los físicos. En la Canción de los nibelungos, Atila espera y acoge en Tulln a su esposa burgundia Kriemhild, y el poema describe el cosmopolita cortejo de los príncipes y de los pueblos vasallos que le acompañan, valacos y turingios, daneses, pechenegos y guerreros de Kiev, a los que poco después la venganza de Kriemhild arrojará a la batalla y a la muerte.
La jornada es fría y lluviosa, el bosque que rodea la ciudad es de un verde fosforescente, musgo empapado de agua y humedad. En la iglesia de San Esteban, una basílica de tres naves de los siglos XI y XII, una lápida fúnebre dice «Aquí yace María Sonia» y la muerte señala el punto con una flecha; el reloj está parado a las 10.20 y sus agujas son dardos como los de la muerte, representada por un carcaj.