Explore "Las antinomias de Antonio Gramsci" by Perry Anderson on Textopian. Read with annotations and highlights.
Ahora podemos, en conclusión, revisar la doctrina estratégica de Gramsci -en otras palabras, las perspectivas políticas que dedujo de su análisis teórico de la naturaleza de la dominación en Occidente. ¿Cuáles eran las lecciones de la morfología de la hegemonía capitalista? ¿Cómo intentó reconstruirla en la cárcel, para el movimiento de la clase obrera? ¿Cuál era el punto político esencial del problema del Estado burgués para una estrategia occidental de la revolución proletaria? Gramsci, como teórico y militante, nunca separó las dos. Su solución para la clave del éxito en Occidente era, como hemos visto, la «guerra de posición». ¿Cuál era el verdadero significado y efecto de esta fórmula?
Para comprender la teoría estratégica de Gramsci es necesario repasar la decisiva polémica original en el seno del movimiento obrero europeo a la que era una respuesta ulterior, oculta. Con la victoria de la Revolución rusa, y el hundimiento de los imperios de los Hohenzollern y los Habsburgo en Europa central, los teóricos clave del comunismo alemán llegaron a creer que, en las secuelas de la Primera Guerra Mundial, la toma del poder por el proletariado estaba en el orden del día inmediato de todo país imperialista, puesto que el mundo había entrado ahora definitivamente en la época histórica de la revolución socialista. Esta creencia fue plena y enérgicamente expresada por Georg Lukács, entonces miembro dirigente del Partido Comunista Húngaro en el exilio, en sus escritos en la revista teórica de lengua alemana Kommunismus en Viena. Para Lukács, existía en aquel momento «una actualidad universal de la revolución proletaria», determinada por la fase general de desarrollo del capitalismo que se encontraba, a partir de entonces, en crisis mortal. «Esto quiere decir que la actualidad de la revolución ya no es solo un horizonte histórico mundial tendido por encima de la clase obrera que lucha por liberarse, sino que la revolución está ya en su orden del día. La actualidad de la revolución proporciona el principio fundamental de toda la época[1]». Esta ilusión -confusión- entre los conceptos teóricos de época histórica y coyuntura histórica permitió a Lukács y a eminentes compañeros del KPD, como Thalheimer y Frölich, ignorar todo el problema de las precondiciones concretas para una situación revolucionaria al afirmar abstractamente el carácter revolucionario del periodo mismo. Sobre esta premisa, avanzaron arguyendo una nueva táctica: la Teilaktion o acción armada «parcial» contra el Estado capitalista.