Explore "Garuda o la cigüeña blanca" by Juan Valera on Textopian. Read with annotations and highlights.
«Me repugna y hallo difícil escribir cartas dando tratamiento a quien / las dirijo, y así, adopto la antigua costumbre de los orientales. Tú me / permitirás, bella condesa Poldy, que desde luego te tutee sin / ceremonias.
La cigüeña blanca, que anida años ha en el tejado de la espléndida / quinta que yo poseo en las floridas márgenes del Ganges, me ha traído / gratas noticias tuyas, tus dulces palabras y tu divina imagen. Bendita / sea la cigüeña blanca que tanto bien me ha hecho. Con razón la llamaba / yo antes Garuda. Ahora le confirmo este nombre sagrado, con el que se / designa en mi patria al Dios-rey de las aves todas, al alado destructor / de los dragones y de las serpientes.