Explore "Las herencias ocultas" by Carlos Monsiváis on Textopian. Read with annotations and highlights.
¡Qué conjunto de horrores! / ¡Qué tortura para la niñez! / ¡Qué castigo para la inocencia! »
Para Altamirano, la educación es la respuesta fundamental a los problemas de la nación. El pueblo, observado como entre sueños, lo conmina: «¿Eres escritor? , pues escribe sin descanso para pedir a los que quedan el único alimento que deseo, el único remedio que me salvará, la única fuerza que me hace invencible: ¡LA INSTRUCCIÓN! » (en El Federalista, 23 de enero de 1871). Y el pueblo regaña a Altamirano por acomodarse en las dulzuras de su poesía y de la literatura. Eso es bueno para él, ¿y qué sucede con los demás? En este punto el indígena Altamirano no concede tregua. La Constitución, señala, ha sancionado las más sublimes teorías a favor de la igualdad humana. «Pero yo pregunto: ¿podrán ser esas teorías una verdad práctica mientras el pueblo no sepa leer? ¿Podrá considerarse verdaderamente libre el indio, mientras no comprenda sus derechos de ciudadano? ¿Y podrá comprenderlos mientras en su pueblo no se abra una escuela para enseñárselos? »