Explore "Plexus: La crucifixión rosada 2" by Henry Miller on Textopian. Read with annotations and highlights.
Con su ajustado vestido persa, y el turbante haciendo juego, estaba encantadora. Había llegado la primavera, y se había puesto unos guantes largos y una bella piel gris oscura, echada descuidadamente por el cuello llenito como una columna. Habíamos escogido Brooklyn Heights para buscar un apartamento, con la idea de alejarnos lo más posible de todos nuestros conocidos, sobre todo de Kronski y Arthur Raymond. Ulric era el único al que teníamos intención de dar nuestra nueva dirección. Iba a ser una auténtica vita nuova para nosotros, sin intrusiones del mundo exterior.
El día que nos pusimos a buscar nuestro nidito de amor estábamos radiantes de felicidad. Cada vez que llegábamos a un vestíbulo y llamábamos al timbre, la rodeaba con los brazos y la besaba una y otra vez. El vestido le ajustaba como un guante. Nunca había tenido un aspecto tan tentador. En ocasiones abrían la puerta antes de que hubiéramos podido separarnos. A veces nos pedían que enseñásemos el anillo de casados o el certificado de matrimonio.