Explore "La Negra Angustias" by Francisco Rojas González on Textopian. Read with annotations and highlights.
LA NOCHE estrellada había cubierto a Tepaltzingo. En la penumbra de las callecitas, los hombres vagaban en grupos, como manadas de fantasmas; las voces escurrían de las bocas; hacía calor y modorra.
Las gentes transitaban despacio, pegadas a las paredes, temerosas de encontrarse con una bala perdida. Una «bala perdida» de ésas con dos pies o de aquellas de plomo que de vez en vez rompían el silencio.