Explore "La gloria y el ensueño que forjó una patria, Tomo 2" by Paco Ignacio Taibo II on Textopian. Read with annotations and highlights.
El embajador francés Gabriac en 1860 había alzado la que sería permanente liebre: la nación que explotara las riquezas mineras de Sonora "sería dueño del curso monetario de Europa". Jecker también había jugado sus cartas; cuando en el 61 le quitaron los derechos deslindadores de Sonora cobrables con un tercio del territorio, Jecker demandó una indemnización al gobierno mexicano por la cancelación de los contratos e intentó vender en Francia los derechos para el deslinde de las tierras de Sonora por 10 millones de francos. También se dice que para esa operación contactó al duque De Morny.
Shirley J. Black atribuye la causa del interés a una severa necesidad de plata causada por la crisis bimetálica en Francia (1853-1865) por la presencia en el mercado mundial del oro de California, Australia y los Urales. Se creía entonces que la riqueza de Sonora en oro, plata y piedras preciosas era superior a la de California, cuya fiebre del oro se había desencadenado en 1949. Así, la palabra Sonora flotaba en el imaginario francés.