Explore "La gloria y el ensueño que forjó una patria, Tomo 2" by Paco Ignacio Taibo II on Textopian. Read with annotations and highlights.
Juárez le había escrito a Santacilia: "A Vidaurri hay que atraérselo o eliminarlo. Estoy por el primer extremo". Y la sentencia cobraba actualidad porque Juárez en el repliegue se había internado en territorio del cacique de Coahuila y Nuevo León. En el equipo del Presidente no se tenía a Vidaurri en mucha estima. Victoriano Salado escribirá más tarde recogiendo esta percepción: "Es un tinterillo, un huizachero, un coyote y nada más. Comenzó siendo secretario de todos los gobernadores de Nuevo León y como es listísimo en alilayas y picardías, se hizo indispensable [. ]. No le importan liberales, ni mochos, ni franceses, ni intervencionistas".
El 20 de enero del 64 el ministro de Hacienda, Iglesias, escribió al gobernador de Nuevo León: "Los graves acontecimientos ocurridos últimamente, han acabado de destruir las ya escasas fuentes con que contaba el supremo gobierno [. ] y por tanto el presidente Benito Juárez ha tenido a bien disponer, que tanto los productos de la aduana de Piedras Negras, como todos los demás que deben colectarse en el estado de Nuevo León y Coahuila, pertenecientes al erario federal, quedan desde luego a disposición de este". Vidaurri trató de rehuir la responsabilidad como si la guerra no fuese cosa suya.