Explore "El último judío" by Noah Gordon on Textopian. Read with annotations and highlights.
Nueve días después atravesó la roja arcilla del llano de Sagra, ya muy cerca de las murallas de Toledo. Vio la ciudad desde lejos, recortándose con toda claridad en lo alto de la roca bajo el sol de la tarde. Toda una vida lo separaba del aterrorizado mozo que había huido de Toledo en un asno, pero, cuando cruzó la Puerta de Bisagra, se sintió invadido por unos inquietantes recuerdos. Pasó por delante de la sede central de la Inquisición, señalada por el escudo de piedra con la cruz, la rama de olivo y la espada. Cuando era chico en la casa de su padre había oído a David Mendoza explicarle el significado de aquellos símbolos a Helkias ben Toledano: «Si aceptas la cruz, te dan la rama de olivo. Si la rechazas, te dan la espada».
Ató la yegua negra delante del edificio de la administración diocesana. Anquilosado por las largas jornadas a caballo, entró y se acercó a un fraile que estaba sentado a una mesa, el cual le preguntó el motivo de su visita y le indicó por señas un banco de piedra.