No hay culpable by Graham Greene — Read

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Surge una segunda crisis, que precisa un trata miento más delicado que la de Stott. Crece la amenaza de una guerra europea, y Londres estima que la posición de Tripp en Lateszia es clave. Tiene que disponer de un personal adecuado: Máquinas de Coser Singer es persuadida de que, en interés de la nación, fortalezca su sucursal de Lateszia, e informa a Tripp de que van a enviarle una secretaria mecanógrafa y un oficinista. A Tripp, cándidamente, le entusiasma que su trabajo para la empresa haya cosechado tanto fruto y que las máquinas de coser conozcan semejante auge. Se siente, no obstante, menos complacido cuando llegan el empleado y la secretaria y resultan ser miembros del servicio secreto enviados para auxiliarle en la dirección de su ahora complicada red de agentes.

El empleado es un joven con un fortísimo acento cockney y una enorme capacidad para el culto al héroe. y a la heroína. Despiertan por igual su devoción la supuesta experiencia y audacia de Tripp y las piernas y pechos de la mujer de Tripp. Se llama Cobb, y posee la molesta costumbre de hacer preguntas. Él mismo dice:

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