Explore "El americano tranquilo" by Graham Greene on Textopian. Read with annotations and highlights.
Avanzaban las semanas, pero yo, no sé por qué, no había encontrado aún otro piso. No se trataba de que no tuviera tiempo. La crisis anual de la guerra había pasado ya otra vez: el húmedo y cálido crachin[48] se había adueñado del norte, los franceses habían salido de Hoa Binh, la campaña del arroz se había acabado en Tonkin y la del opio en Laos. Domínguez podía cubrir con facilidad todo lo que hacía falta en el sur. Al final me arrastré a mí mismo a ver un apartamento en un edificio de los llamados modernos (¿la exposición de París de 1934? ) al otro extremo de la rue Catinat, más allá del Hotel Continental. Era el domicilio en Saigón de un cultivador de caucho que se volvía a casa. Quería venderlo con todo lo que tenía dentro. Había un enorme número de grabados del Salón de París, entre 1880 y 1900. El factor común más frecuente era una mujer de pechos grandes con un extraordinario peinado y vestidos de gasa que, no sé cómo, siempre mostraba las grandes nalgas separadas y escondía el campo de batalla. En el baño, el cultivador de caucho había sido algo más atrevido con sus reproducciones de Rops.
-¿Le gusta a usted el arte? -le pregunté.