Explore "El americano tranquilo" by Graham Greene on Textopian. Read with annotations and highlights.
Era extraño, este primer regreso a Saigón sin tener a nadie que me diera la bienvenida. En el aeropuerto sentí deseos de que hubiera algún lugar distinto de la rue Catinat al que pudiera llevarme el taxi. Me pregunté a mí mismo: ¿es un poco menor el dolor que cuando salí? , y traté de persuadirme de que así era. Cuando llegué al pasillo vi que la puerta estaba abierta, y me quedé sin respiración concibiendo una esperanza irracional. Me acerqué muy despacio a la puerta. Hasta que llegara a ella la esperanza seguía viva. Oí el crujir de una silla, y cuando llegué a la puerta alcancé a ver un par de zapatos, pero no eran zapatos de mujer. Entré rápidamente, y fue Pyle el que se levantó con torpeza de la silla que solía usar Phuong.
-Hola, Thomas -me dijo.