Pueblo en vilo by Luis González y González

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El padre Federico elige el camino de la violencia. A pesar de ser un hombre de decisiones rápidas, en el caso presente vacila. Indaga antes la opinión de los obispos. En general no son favorables al movimiento armado. Lee a los tratadistas sobre el asunto de la guerra justa. Se convence de que la guerra en esta ocasión es justa y necesaria. Se relaciona con dirigentes de la Unión Católica Mexicana, organización secreta de la que saldrían casi todos los jefes cristeros del oeste. Se rodea de «un pequeño grupo de hombres en quienes confía plenamente».[16] Van en persona a hablar con los párrocos y presidentes de los pueblos circunvecinos.[17] Consigue seducir a los pueblos de Cojumatlán, Valle de Juárez y otros puntos. Dondequiera la mayoría de las voluntades se inclinan por el movimiento armado. Las demás poblaciones no han sido tan castigadas como San José, pero también están en actitud levantisca. De común acuerdo se fija el 11 de junio de 1927 para iniciar la insurrección en San José. Allí se juntarían los grupos de media docena de pueblos que el padre Federico había alistado para tomar las armas. Para entonces numerosas partidas de cristeros ya peleaban en distintos y distantes rumbos del país.[18]

El 2 de enero de 1927, Miguel Hernández se levanta en los Altos de Jalisco, y tras él, el Catorce, Valadez, Rocha y los curas Vega y Pedroza.[19] Por las mismas fechas se alzan varios pueblos de la región del Bajío de Guanajuato.[20] En la zona de Colima no cesan de crecer los grupos insurrectos de Coquimatlán, Villa de Álvarez, Pihuamo y Zapotitlán.[21] Se prenden otras chispas en varios puntos de Michoacán, en las sierras del Sureste, en Tajimaroa, Zamora y Yurécuaro, ya muy cerca de San José. También arden el sur de Coahuila, el norte de Zacatecas, San Luis Potosí, Tamaulipas y algunos pueblos cercanos a la capital.[22] Se rumora que el número de levantados pasa de los 20000. Se recibe también la noticia que decidirá a varios de los de San José. El admirado líder Anacleto González Flores cae preso, es torturado y muerto en abril de 1927. Poco antes, el 3 de marzo, don Prudencio Mendoza da el grito de rebelión a pocas leguas de San José, en el Calabozo y Cotija. «La casi totalidad de los habitantes de la sierra lo secundan».[23]

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