Pueblo en vilo by Luis González y González

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A San José llegaban semanariamente un par de ejemplares de la revista Hoy. Se leían y se comentaban entre los vecinos. Un Hoy del mes de septiembre de 1937 glosa el informe del presidente agrarista: «Cárdenas no dio ningún rodeo para reconocer que prevalece en el ambiente general una impaciencia y una inquietud nacidos de su firme programa agrícola [. ] El Departamento Agrario ha repartido 9764140 hectáreas de tierras al revisar atentamente 5956 expedientes que beneficiaban a 565216 campesinos. En conjunto y hasta la fecha, 17914982 hectáreas de tierra hacen felices a 1324759 campesinos. Las facultades extraordinarias conferidas al Ejecutivo para legislar en materia agraria [. ] le han permitido emitir bonos agrarios y afectar tierras sin otra consideración que el beneficio de los campesinos [. ] Apoyado en las mismas facultades extraordinarias, el ejecutivo expidió la Ley de Fomento de la Ganadería, que otorga la inafectabilidad durante 25 años a las tierras en que se críe ganado, pues a pesar de que en la actualidad hay doble cantidad de animales en la República que en 1910, son todavía pocos para las necesidades del país».[48]

En la Ley de Fomento de la Ganadería ven los 100 ganaderos de la tenencia de Ornelas la posibilidad de salvar los predios dejados por los repartidores de tierras. Trabajarán para que sus praderas que tienen una superficie total de 20000 hectáreas, repartidas entre más de 400 propietarios individuales y 11 ejidos, se declaren zona de ganadería, como de hecho lo es. El padre Federico González los agrupa con ese propósito; los hace olvidar las rencillas que los dividieron en el quinquenio pasado. El padre Federico acababa de volver al pueblo. Desde la revolución cristera no se le había visto, pues tenía prohibido regresar a Michoacán. Anduvo a las escondidas. La policía del Jefe Máximo, general Plutarco Elías Calles, lo buscó minuciosamente. En una ocasión dio con él; lo trasladó al lugar donde iba a ser asesinado, y allá logró convencer a sus captores de que lo dejaran en libertad. El padre Federico fue profesor en el colegio salesiano de Guadalajara de 1930 a 1932; estuvo oculto en México hasta 1935. De vuelta en Guadalajara, volvió a enseñar gramática y ética a los alumnos del salesiano hasta que el plantel fue convertido en una «Escuela Hijos del Ejército».

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