Explore "Ulises criollo" by José Vasconcelos on Textopian. Read with annotations and highlights.
Mi madre nunca puso el menor reparo a la influencia que me llegaba de la casa del Rector. Al contrario, compartía con frecuencia las lecturas aconsejadas por Sofía. Y cuando estaba ocupada, me decía: «Léelo tú y luego me cuentas.» Leía yo la novela o el libro y le hacía relatos más o menos compendiados. Ella seguíalos con interés que me parecía perfecto, manteniéndose al tanto de cada una de mis preocupaciones.
A pesar del mar y los raros paseos campestres, mi vida era libresca y reconcentrada. Con mi madre hablaba de lecturas o de problemas. Advertía ella duplicado en mí, su natural reflexivo y grave. Rara vez me dedicó alguna caricia, pero estaba tan en mí que yo me sentía su proyección. Mi padre, que era efusivo y dado a expresarlo, le reprochaba una tarde su gravedad que sólo por momentos en la discusión solía convertirse en acaloramiento. Estrechándola en sus brazos, mi padre le dijo: «Ya sé que serías capaz de dar la vida por mí, pero nunca me abrazas; pareces distante; no seas tan seria.» Aun con nosotros se portaba fría en apariencia; en realidad, su afecto, como una llama siempre encendida, no necesitaba tocar para manifestarse. Y parecía que nos tuviese en cuerpo dentro de su reflexión, aunque el alma suya fuese una lejanía serena y dulce. ¡Tan cerca de mí, interiormente, nadie ha llegado a estarlo!