Explore "Morir en El Golfo" by Héctor Aguilar Camín on Textopian. Read with annotations and highlights.
Regresamos al Distrito Federal dos días antes del 20 de noviembre de 1979. Habíamos pensado pasar juntos esa fecha en Quintana Roo, para celebrar nuestro reencuentro hacía tres años, precisamente el día en que un golpe de Estado resolvería la crisis de fin de gobierno echeverrista, clausurando la era civil de la Revolución mexicana. Tres años después, habían matado a Rojano, la crisis se había vuelto auge, Anabela y yo nos habíamos unido y separado y volvíamos ahora a un juego en los sótanos, más irreal en tanto más vertiginoso. A semejanza del país, nos quemábamos en el aire, incendiados por la velocidad de los hechos. Apenas asomaban al rostro y los gestos de Anabela los jalones internos y la fiebre perpetua, la ardiente desmesura que había aprendido a gobernar. Visto en perspectiva, de pronto, todo Rojano parecía la emanación trágica y correspondiente de esta voluntad, a la vez incesante y plácida, comparable sólo a la que bullía en el otro cuerpo también impasible de Pizarro.
No pude obtener el nombre del emisario, pero sí la historia resumida de su supuesto triunfo sobre Pizarro ocho años atrás. Empezaba en marzo de 1971 con la celebración de unas elecciones sindicales en la refinería de Azcapotzalco de la ciudad de México, donde Lázaro Pizarro había cedido por primera vez a la tentación de hacerse sentir fuera del ámbito natural de su poder, en Poza Rica. Comprometió en el apoyo de una planilla de veracruzanos emigrados, dinero, organización y su influencia -ya notoria entonces- en el comité ejecutivo nacional del sindicato. Difundió información confidencial sobre las corruptelas de la planilla rival, ofreció a la empresa facilidades de negociación laboral en Poza Rica a cambio de apoyo a las candidaturas que impulsaba en la refinería y puso en acción a un llamado «cuerpo de seguridad», que cumplió eficazmente su papel preelectoral: fueron amenazados los trabajadores claves (delegados departamentales cuya influencia y prestigio podía inclinar la elección); distintos miembros de la planilla rival recibieron golpizas en riñas de cantina o por rivalidades amorosas; en el curso de un mitin de la planilla contraria hubo disparos y luego una lucha campal que dejó varios heridos de bala y un muerto, apuñalado: precisamente el hermano del candidato a secretario general.