Explore "La gloria y el ensueño que forjó una patria, Tomo 1" by Paco Ignacio Taibo II on Textopian. Read with annotations and highlights.
El 6 de abril de 1859 el embajador norteamericano Robert McLane reconoce al gobierno juarista en Veracruz. Será el prólogo de unas largas conversaciones que se producen en paralelo a la promulgación de las Leyes de Reforma. El norteamericano, hablando por el presidente Buchanan, proponía la compra de Baja California; el derecho de tránsito desde el río Bravo al golfo de California y el derecho perpetuo de paso por Tehuantepec, en la perspectiva de la construcción de un canal interoceánico. Reciprocidad comercial y eliminación de impuestos en esos tránsitos.
El tema de Baja California parecía ser prioritario para los norteamericanos, pero Juárez bloqueó el debate, negándose siquiera a incluirlo en las conversaciones, "cualesquiera que fueran las consecuencias"; a lo más, negociar derechos de tránsito que estaban reconocidos desde el tratado de venta de La Mesilla. Parece ser que Sebastián Lerdo, poniendo énfasis en la crisis económica del gobierno liberal, era partidario de vender Baja California, primero por 30 millones de dólares, posteriormente por 15. Negociaba préstamos en Estados Unidos con un banquero privado pero sin ningún resultado. Trajo consigo una propuesta para traer a 10 mil hombres armados (voluntarios que al pisar territorio nacional renunciasen a su nacionalidad); su propuesta era apoyada por Gutiérrez Zamora. Según Zarco, Juárez estaba totalmente en contra y Ocampo llamó a Lerdo traidor; las discusiones en el gabinete se volvieron personales y el Presidente fue llamado obstinado y pertinaz.