Explore "Mis peripecias en España" by Leon Trotsky on Textopian. Read with annotations and highlights.
SE LLEGARON A SUPRIMIR los Autos de Fe; pero se conservaron las corridas de toros. Sin embargo, entre la barbarie de las corridas de toros y la de quemar a una bruja, la diferencia no es grande. La lucha por la supresión de las corridas de toros data ya de algunos siglos. A principios del siglo XIX, durante la guerra contra Napoleón, Carlos IV suprimió, «al fin», esta fiesta. El autor francés Bourgoing escribía en este tiempo, refiriéndose a la supresión: «Esta viril reforma hace honor al gobierno de Carlos IV y atestigua la prudencia de su primer ministro. Todos ganarán, sin duda alguna, con esto: la industria, la agricultura y las costumbres»[6]. Pero el huracán de la gran revolución amainó, y las corridas de toros hallaron su restauración con el retorno de los bueyes coronados a los tronos de Europa. Y ahora, a los ciento once años, ya no queda ni rastro siquiera de la «viril reforma».
¡Cómo los filisteos se inclinan a creer en el progreso metafísico! ¡Y cuán despacio se arrastró su carreta reseca, durante los pasados siglos! Hubo individuos y grupos que se elevaron a alturas asombrosas ya en los tiempos más antiguos. Pero ¿las masas?.