Lenin by Leon Trotsky — Read

Explore "Lenin" by Leon Trotsky on Textopian. Read with annotations and highlights.

Aunque los nuevos estatutos universitarios establecidos en 1884 prohibieran toda organización estudiantil, quedaban todavía en la capital unos veinte agrupamientos regionales, que contaban más o menos con 1500 miembros. Los grupos regionales eran de carácter absolutamente inofensivo y se constituían en torno a los comedores universitarios o de cajas de ayuda mutua. A causa de la indigencia en que vivían la gran mayoría de los estudiantes, las organizaciones de esta clase eran de un interés vital. Sin embargo, el gobierno, no sin razón, les temía: los revolucionarios utilizaban las asociaciones de todo género para reclutar partidarios y en los momentos de agitación política el grupo regional más pacífico movilizaba a la juventud para la lucha. Pero desde el aniquilamiento de la Narodnaia Volia, se consideró que Petersburgo se hallaba completamente libre de revolucionarios; los escasos sobrevivientes se escondían en provincias. A las autoridades, la mentalidad del mundo estudiantil le parecía tan tranquila, que cerraron sus ojos ante los grupos regionales. La abrumadora mayoría del estudiantado había, efectivamente, desertado de la política. Sobre el fondo grisáceo de la Universidad se delineó más nítidamente la capa de los jóvenes carreristas, futuros funcionarios, que por su indumentaria y su peinado representaban ya un tipo opuesto al del nihilista. La juventud, famélica y agotada por el régimen policial, continuaba descontenta, pero no salía de una pasividad melancólica.

No obstante, aún se agitaban, en la marea general de la decadencia, flujos y reflujos, principalmente entre las estrechas riberas del mundo estudiantil. Sólo en su tercer año de estudios universitarios, Alejandro ingresó a círculos estudiantiles: los de biología, economía, ciencia y literatura. Pero aquí todavía se trataba de elaborar puntos de vista y no de una política activa En este terreno, Alejandro establece relaciones más estrechas con los elementos radicales de las asociaciones regionales. Dedica más tiempo al estudio de las cuestiones sociales. En los círculos surge la idea de conmemorar el vigésimo quinto aniversario de la reforma campesina (19 de febrero de 1861) con un servicio fúnebre en el cementerio Volkovo, por el descanso de los que prepararon «la emancipación». ¡Qué transmutación de valores! El gran publicista Chernichevsky difamaba la reforma campesina como una expoliación y una infamia y pagó cara su opinión sanamente audaz que se convirtió en la base del movimiento revolucionario de los veinte años subsiguientes. Cuando Alejandro II le preguntó: «¿Por qué tiraste sobre mí? », Karakozov, que estaba ya en manos de la policía, le contestó: «Porque prometiste a los campesinos la libertad y la tierra y los engañaste». El mismo juicio sobre el «19 de febrero» habían dado Hipólito Mychkin, sus camaradas y los populistas. Pero a medida que se acentuaba la reacción, las «grandes reformas» del reinado precedente, celebradas por la prensa liberal, comenzaron a presentarse ante la juventud estudiantil bajo una luz más favorable. Detrás de la pesada silueta de Alejandro III, la figura de Alejandro II tomaba formas casi liberales. La conmemoración del aniversario de la reforma campesina adquiría poco a poco un carácter de oposición y estaba sujeta a persecuciones policiales. Se ordenó esta vez a la prensa que se abstuviera de todo artículo conmemorativo. De este modo, el servicio fúnebre en memoria de los funcionarios que habían participado en la reforma se convertía en un acto de protesta. El pope del cementerio consintió con temor en llevar a cabo el rito por el descanso del alma de los emancipadores, entre quienes se encontraba muy seguramente Alejandro II, a quien habían dado muerte, a lo sumo seis años antes, los hermanos mayores de los concurrentes al Réquiem. ¡En este desplazamiento político, con más claridad que en todas las persecuciones policiales, se descubre ante nosotros la profundidad de la reacción social! A decir verdad, una parte de los manifestantes dedicaba el servicio fúnebre a la memoria, no de los burócratas, sino de los escritores que combatieron por la emancipación de los campesinos. Nada estaba claro; las líneas demarcatorias se confundían.

Reading navigation