Explore "Historia de la Revolución Rusa" by Leon Trotsky on Textopian. Read with annotations and highlights.
El 28 de agosto, cuando el miedo estremecía el palacio de Invierno, el comandante de la división «salvaje», príncipe Bagration, telegrafiaba a Kornílov que «los indígenas cumplirán con su deber ante la patria, y a la primera orden de su héroe supremo. verterán hasta la última gota de sangre». Pocas horas después, el avance de la división quedaba interrumpido, y el 31 de agosto, una Comisión especial, presidida por el mismo Bagration, comunicaba a Kerenski que la división se sometía por entero al gobierno provisional. Todo esto ocurrió no sólo sin combate, sino sin que se disparara un solo tiro. No sólo no se vertió la última gota de sangre, sino ni siquiera la primera. Los soldados de Kornílov no intentaron ni por asomo hacer uso de las armas para abrirse paso hacia Petrogrado. Los jefes no se atrevieron a ordenárselo. Las tropas del gobierno no tuvieron que recurrir a la fuerza en ninguna parte para contener el ataque de los destacamentos de Kornílov. El complot se desmoronaba, se evaporaba.
Para explicarse esto basta con examinar de cerca las fuerzas que debían entrar en lucha. Ante todo, nos veremos obligados a constatar -y este descubrimiento no será inesperado para nosotros- que el Estado Mayor de los conjurados era el propio Estado Mayor zarista, oficina de gente sin cabeza, incapaz de meditar de antemano, en el gran juego que había emprendido, dos o tres jugadas sucesivas. A pesar de que Kornílov había señalado el día del golpe de Estado con algunas semanas de anticipación, nada estaba previsto ni calculado como era debido. La preparación puramente militar de la sublevación había sido llevada a cabo de un modo inhábil, grosero, superficial. Las complejas modificaciones en la organización y el mando habían sido emprendidas en el momento mismo en que iba a iniciarse la acción. La división «salvaje», que había de asestar el primer golpe a la revolución, estaba compuesta únicamente de 1350 combatientes, con la particularidad de que les faltaban 600 fusiles, 1000 lanzas y 500 sables. Cinco días antes de que se iniciaran las operaciones, Kornílov dio la orden de transformar la división en cuerpo. Esta medida, que pertenece a la categoría de las condenadas por los manuales, se consideraba necesaria por las irazas, para seducir a los oficiales con el cebo de un aumento de sueldo. «El telegrama anunciador de que en Pskov se entregarían las armas que faltaban -dice Martínov-, no fue recibido por Bragration hasta el 31 de agosto, cuando la empresa había fracasado definitivamente».