Explore "El poder y el delirio" by Enrique Krauze on Textopian. Read with annotations and highlights.
Los sobrevivientes de la guerrilla de los sesenta que tienen ahora 75 años de edad en promedio y ocupan las posiciones más diversas: son funcionarios clave del régimen -como Alí Rodríguez Araque, actualmente ministro de Finanzas-, críticos desde la izquierda más radical -Douglas Bravo- o críticos desde la democracia, como Teodoro Petkoff, Américo Martín, Pompeyo Márquez, Freddy Muñoz, Héctor Pérez Marcano. Pero todos sin excepción coinciden en algo: estos son polvos de aquellos lodos: «El sueño imposible de los sesenta -comenta Pérez Marcano- hecho realidad en los comienzos del siglo». El régimen de Chávez es tal vez un nuevo libreto, pero no se entiende sin el viejo libreto del que fueron protagonistas. Es el tenaz libreto de la Revolución cubana, con un nuevo protagonista en el escenario. Hugo Chávez no es un «bufón» como aseguran sus críticos superficiales. Es el continuador del proyecto de Fidel Castro para Venezuela y América Latina. Nada menos. Los chavistas lo consideran vigente; los críticos, absurdo, anacrónico. En la conclusión de sus memorias, Héctor Pérez Marcano explica en qué sentido concreto los hechos de hoy corresponden y se engarzan -a su juicio- con los de ayer:
Poner pie en Venezuela y apoderarse de sus reservas energéticas podría ser el primer paso para, unido a las guerrillas colombianas, extender la revolución castrista como una mancha de petróleo por el resto del continente, su auténtica aspiración. Ese proyecto constituyó desde el triunfo mismo de la Revolución cubana, y posiblemente desde los lejanos inicios de sus napoleónicos sueños de gloria, un objetivo estratégico en el tablero internacional de Fidel Castro.