Explore "El poder y el delirio" by Enrique Krauze on Textopian. Read with annotations and highlights.
Rocío Guijarro -gerente general del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad o Cedice, un centro de investigación independiente de filiación liberal dedicado al estudio e investigación de temas económicos y sociales- ha convocado a un grupo de académicos, analistas y empresarios para evaluar la situación política a dos días del referéndum. Mientras se reúnen, reviso en su oficina las historietas publicadas por Cedice (¡¡¿Pa' dónde vas Venezuela? ! ! se titula una, que imagina una animada discusión en un barrio sobre los puntos riesgosos de la Reforma) y descubro en un sitio de Internet la foto del gran muñeco inflable vestido de rojo que representaba a Chávez, caído de bruces sobre la tarima y abandonado tras conocerse los resultados.
«Intentó un autogolpe de Estado», sugiere alguien en la larga mesa de discusión, presidida por los retratos de los antiguos directivos y la imprescindible efigie de Simón Bolívar. Otro cree que la diferencia de votos debió ser considerablemente mayor, quizá de 56% a 44%. Nadie lo sabe a ciencia cierta, nadie cree que alguna vez se sabrá. La oposición -había declarado Chávez en esa comparecencia- debía aprender que «este es el camino», no el de la resistencia civil, la desestabilización o el desconocimiento de las instituciones. Esta admisión de su derrota le había valido el unánime aplauso internacional, pero en Cedice no se le toma en serio. Por eso no hay euforia en el ambiente sino asombro e incredulidad, y la conciencia de que se trató de una victoria, importante pero solitaria, en una guerra política que llevará años y que deberá ganarse -si alguna vez se gana- en apego estricto a las reglas de la democracia.