Explore "Macunaíma" by Mário de Andrade on Textopian. Read with annotations and highlights.
Macunaíma estaba recontracontrariado. No conseguía recuperar la muiraquitán y eso le daba mohína. Lo mejor era matar a Piaíma. Entonces dejó la ciudad y se fue al mato Fulano a probar fuerzas. Campeó legua y media hasta que por fin divisó un palo-de-aguairó sin fin. Enjaretó el brazo de los contrafuertes y dio un empujón a ver si lo arrancaba de cuajo, pero el perro fue que sólo el viento sacudió al follaje en las alturas. «No, aún no tengo bastantes fuerzas», reflexionó Macunaíma. Agregó un diente de ratita llamada cró, y se hizo una bruta incisión en la pierna como precepto para quien es aguado y volvió sangrando a la pensión. Estaba desconsolado por no tener las fuerzas aún y venía en tan tamaña distracción que se dio un topetazo.
Entonces de tanto dolor se puso a ver estrellas el héroe y en lo alto, entre ellas, divisó a Capei menguadita y cercada de neblina. «Cuando mengua la Luna no comiences cosa alguna» suspiró. Y prosiguió más consolado.