Explore "Más reminiscencias" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
La primera noticia que me dieron los minoristas antes de entrar en / cátedra al día siguiente, fué que don Bernabé _no podía verlos_, más / que por minoristas, por ser para él carga pesada y hacienda del vecino. / Y yo dije para mí: si ese señor desloma á los discípulos á quienes / _ama_ por _suyos_, ¿qué hará con los ajenos cuando dice que _no los / puede ver_?
¡Ay! no me engañaban mis conjeturas ni mis condiscípulos, ni la fama / mentía. El frío de la muerte, la lobreguez de los calabozos, el hedor / de los antros, el desconsuelo, el dolor y las tristezas del suplicio / se respiraban en aquella cátedra. La vara, el bastón, la tabaquera, / el atril de las balas, la impasible faz del dómine, sus zumbas / sangrientas, su voz destemplada y penetrante como puñal de acero, / apenas descansaban un punto. Mal lo pasaban los novicios; pero no lo / pasaban mucho mejor los padres graves: para todos había palos, y / pellizcos, y sopapos, y denuestos.