Explore "La mujer del César" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Habíase ésta levantado rato hacía, porque su sueño de aquella noche no / había sido tan tranquilo como los de costumbre, merced al recuerdo del / lance de su cuñado; recuerdo á que, en la soledad de sus meditaciones, / daba mil formas y colores diferentes, aunque, en honor de la verdad, le / examinó por todas partes menos por donde debía, lo cual prueba la gran / tranquilidad de su conciencia en ese particular, y hasta qué punto se / embotan los espíritus más sutiles cuando sólo se alimenta la cabeza de / pueriles vanidades.
Grande fué su sorpresa cuando vió entrar á Carlos, cuyo semblante / disimulaba mal el estado de su alma.