Read "México insurgente" by John Reed online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
El tren aguador salió primero. Yo iba en el trompa de la locomotora, ya ocupada por el hogar permanente de dos mujeres y cinco niños. Habían hecho una lumbrecita de ramitas de mezquite en la angosta plataforma de fierro y allí cocían tortillas; sobre sus cabezas, contra el rugido ventoso de la caldera, ondeaba un tendedero pequeño. Era un día espléndido, con sol caliente alternando con grandes nubes blancas. En dos columnas espesas, una a cada lado del tren, el ejército ya iba en marcha hacia el sur. Hasta donde alcanzaba la vista flotaba sobre ellos una poderosa doble nube de polvo; y grupitos rezagados de jinetes trotaban, con una gran bandera mexicana cada tanto. Entre ellos se movían despacio los trenes; las columnas de humo negro de sus locomotoras, a intervalos regulares, se iban haciendo más pequeñas, hasta que sobre el horizonte del norte no aparecía más que una neblina sucia.
Bajé al cabús a tomar agua, y allí me encontré al conductor del tren tendido en su litera leyendo la Biblia. Estaba tan interesado y tan divertido que en un minuto no reparó en mí. Cuando lo hizo exclamó encantado: "¡Oiga, me encontré una gran historia sobre un tipo que se llamaba Sansón, que era muy hombre, y sobre su mujer. Ella era española, me imagino, por la mala jugada que le hizo. Empezó siendo buen revolucionario, maderista, y ella lo volvió pelón! ". Pelón significa literalmente "de cabeza rapada", y es el término de argot para el soldado federal, porque el ejército federal se recluta en gran parte en las cárceles.