Explore "El Cocinero de Su Majestad, Memorias del Tiempo de Felipe III" by Manuel Fernández y González on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cuando el confesor del rey salió de la cámara de la reina, al verse en las galerías del alcázar medio alumbradas, y por consecuencia medio á obscuras, solo, sin otro testigo que Dios, la entereza del desgraciado se deshizo; vaciló, y se apoyó en una pared.
Y allí, anonadado, trémulo, lloró. lloró como un niño que se encuentra huérfano y desesperado en el mundo.