Juan Martín el Empecinado by Benito Pérez Galdós

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Al llegar a Calcena, después de medio día de marcha, advertí que el general era recibido por la tropa con alguna frialdad. Parte del pueblo ardía y los desgraciados habitantes, más cariñosos con D. Juan Martín que su misma tropa, salían al encuentro de este, suplicándole pusiese fin al incendio y al saqueo. Una mujer furiosa adelantose por entre los caballos y deteniendo enérgicamente por la brida el del general, exclamó más bien rugiendo que hablando: -¡Juan Martín, justicia! ¿Te has alzado en armas contra España o contra Francia? -¿Es señá Soleá?. ¿La misma? La amiga de mi mujer. ¿Señá Soleá, qué le pasa a usted? - Juanillo, Juanillo, ¿mandas soldados o bandoleros? ¡Malos rayos del cielo te partan! Nos saquearon los franceses anoche, y esta mañana nos han saqueado los tuyos. ¿Qué cuadrillas de tigres carniceros son estas que traes contigo? - Veré lo que pasa - dijo el general frunciendo el ceño.

- Juanillo, después que eres general, ya no se te puede hablar de tú - añadió la mujer, cuya fisonomía revelaba el mayor espanto . Yo te conocí guardando los guarros de tu padre el tío Juan. yo conocí a la señá Lucía Díez, tu madre. Si no nos haces justicia, iremos a decirle a doña Catalina Fuente que eres un asesino. Juanillo, esta mañana han fusilado a mi marido porque no les quiso dar unos pocos pesos duros que teníamos envueltos en un pañuelo.

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