Juan Martín el Empecinado by Benito Pérez Galdós

Explore "Juan Martín el Empecinado" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.

D. Juan Martín, luego que entramos en Aragón, tuvo a bien modificar el alto personal de su ejército. Encargó a Trijueque el mando del cuerpo que antes estaba a las órdenes de Sardina, y puso a las de Albuín otra división, nombrando al D. Vicente jefe de Estado Mayor general de todo el ejército. De este modo quiso el jefe contentar a todos, principalmente al clérigo, cuya grande iniciativa militar necesitaba en verdad un mando de relativa independencia en que manifestarse. Yo me quedé en el cuartel general entre las tropas que el mismo Empecinado tenía a sus inmediatas órdenes.

Fuimos persiguiendo a los franceses hasta el mismo Daroca. Refugiados allí los restos de la destrozada división de Mazuquelli, dejamos aquella villa a nuestra derecha y marchamos en dirección a la Almunia, también ocupada por el enemigo, y destinada también por D. Juan Martín a padecer un bloqueo riguroso y tal vez un asalto. Hicimos marchas inverosímiles por Villafeliche con objeto de caer de improviso sobre la villa, antes que desde Zaragoza se le enviase auxilio, y nuestra correría fabulosa ponía en gran turbación a los franceses de Aragón que nos suponían en Molina y a los de Guadalajara que nos creían en la sierra desbaratados por Mazuquelli. Éramos como la tempestad que no se sabe dónde va a caer, ni es vista sino cuando ya ha caído.

Reading navigation