Explore "La Segunda Casaca" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
¡Qué hombre tan completo era el Sr. D. Miguel de Baraona! Su gran patriotismo, su caballerosidad, su fervor religioso, su rectitud, su entereza, le hacían tan respetable, que era imposible oírle sin subordinarse con filial sumisión a su voluntad y a su pensamiento.
Merecía muy bien el remoquete de Patriarca del Zadorray yo se lo daba con frecuencia, para tenerle contento y parecer amable ante él. Pues ¿y aquella energía moral que desplegaba a los setenta y tantos años, cuando no podía ni empuñar la espada, ni alzar la voz sin peligro de estar tosiendo tres horas? Su cuerpo caduco participaba también de aquel vigor nervioso, más semejante a los tempranos ardores de la juventud que a las voluntariedades caprichosas de los viejos, y siempre que se enfadaba o se le contradecía, daba con la trémula mano tan fuertes bastonazos, que la casa se estremecía.