Explore "De Cartago a Sagunto" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Yo también me reí viéndola con el atrezo y decorado de las hechiceras de comedia de magia. "Esto, en verdad - me dijo -, no es para tomarlo a guasa, porque gano el dinero a espuertas. Ya puedes retirarte por el foro: es la hora que he fijado para la entrada del público. Mi parroquia es la Humanidad que, como sabes, fue siempre tonta de remate". Respondile que haría mutis inmediatamente, pues mi visita no tenía más objeto que ver a Fructuoso Manrique. ¿Estaba o no estaba en casa? Me indicó Graziella una puerta cercana, diciendo: "Por ahí pasas a mi alcoba, y de ésta a otro aposento donde encontrarás a Manriquito tumbado en un sofá de Vitoria. Ha pasado toda la noche fuera y está rendido de cansancio. Él también desea mucho verte. Ya te dirá. ".
Momentos después había logrado despertar a Fructuoso, y platicábamos de diversas cosas interesantes. Lo primero que me dijo fue que había pasado la noche con Montero, en el domicilio de éste, y que ambos estaban inquietos. Sentían cerca de sí el acecho policíaco como fugitivos del Cantón. Se tranquilizó al saber mi amistad con un inspector de la secreta, Serafín de San José, a quien yo había colocado tiempo atrás de guardia de Orden Público. Aquella misma tarde procuraría verle, seguro de tener a dicho individuo a nuestra completa devoción. El coloquio fue rodando por modo natural hacia los incidentes que precedieron a la caída de Cartagena en poder de los Centralistas. A este propósito, me refirió Manrique lo que a la letra copio: